ESPAÑA: Millones salen a las calles para festejar el triunfo
La selección española celebra en Campeonato del Mundo en Zarzuela con los reyes y las infantas
La Delegación del Gobierno cifró en dos millones las personas que acompañaron a la selección a lo largo del recorrido por la capital.
Entre cánticos, banderas, música y un ambiente de euforia colectiva, los internacionales devolvieron el cariño recibido durante todo el Mundial en una jornada que puso el broche definitivo a la conquista de la segunda copa del mundo de la historia del fútbol español.
UN PAÍS ENTERO EN LA CALLE
La fiesta arrancó en Moncloa, donde los jugadores cambiaron el protocolo por las camisetas de paseo antes de subir al autobús descapotable. Desde allí comenzó una rúa que atravesó algunas de las principales arterias de la capital madrileña mientras millones de aficionados acompañaban el recorrido con banderas, bengalas, carteles y cánticos dedicados a sus ídolos.
La música marcó el ritmo de todo el trayecto. Borja Iglesias ejerció de DJ improvisado, Lamine Yamal y Nico Williams no dejaron de bailar, Ferran Torres lució una gorra con el lema «Make Spain Great Again» y Álex Baena celebró su 25º cumpleaños entre aplausos.
La conexión entre jugadores y afición convirtió la celebración en una auténtica fiesta sobre ruedas hasta el punto de encontrarse con alguna que otra ingeniosa pancarta lanzada al interior del autobús.
CIBELES RECIBE A LOS CAMPEONES

Tras varias horas de espera, los campeones llegaron a la plaza de Cibeles entre una ovación atronadora.
Los futbolistas fueron presentados uno a uno con su propia banda sonora en un espectáculo acompañado por las actuaciones de Tony Grox, Lucycalys, Viva Suecia, Lola Índigo y Ana Mena, Arde Bogotá y Aitana, que mantuvieron encendida la celebración.

Marc Cucurella canta el ‘Haaland tiembla, que viene Cucurella»

El técnico terminó manteado por sus jugadores en una de las imágenes más simbólicas de la noche.
EL RECUERDO MÁS EMOCIONANTE
Más allá de la música, las bromas y los bailes, la celebración también dejó espacio para la emoción.
Rodri tomó de nuevo la palabra con la copa entre las manos para acordarse de María Caamaño, la niña que acompañó a la selección durante la Eurocopa y falleció hace unos meses: «Queríamos acordarnos de una personita especial«, dijo el capitán antes de pedir un aplauso que silenció por unos instantes a la multitud.
Con ese homenaje y una última foto de familia sobre el escenario de Cibeles concluyó una jornada que quedará grabada en la historia del deporte español. Después de volver a conquistar el mundo dieciséis años más tarde, la selección recibió el abrazo de un país entero antes de bajar definitivamente el telón de un Mundial inolvidable.
sp-am

